¡Oferta!

Surrealismo erótico – Erotismo cotidiano

El precio original era: $70,000.El precio actual es: $45,000.

La existente relación entre el eros y el verso, entre el amor y el sexo, entre la palabra y el papel, no se limitan a hombre y mujer, a macho y hembra, sino que, según la imaginación del poeta, el eros cubre todo, como afirmaba Freud. El placer y el deseo se funden en la naturaleza, las cosas cotidianas, el hombre, la mujer y la pareja en un erotismo que engendra sexualidad y belleza expresada con letras y versos.

 

Erotismo cotidiano

 

Categorías: , , Etiqueta:

Descripción

Erotismo cotidiano

Surrealismo erótico, el erotismo cotidiano» es un grito ardiente de las cosas comunes, expresando su más libidinoso reclamo de existencia.

Así, el libro, la cama, la cafetera, la blusa, la plancha, la estufa, la guitarra… la naturaleza, y otras cosas comunes, parecen cobrar vida, a la par de la mujer, el

Erotismo cotidiano

hombre, la pareja… para estimular nuestras emociones y permitirnos abrir nuestra imaginación hasta transportarnos al terreno prohibido de eros y su erotismo.

Este libro de erotismo cotidiano está dividido en cinco temáticas principales:

LAS COSAS, con contenidos como: la Habitación, la Cama, el Reloj, la Blusa, el Libro, la Plancha, la cocina, el celular etc. todas las cosas incitando al erotismo entre hombre y mujer.

LA NATURALEZA con contenidos como: El paisaje en la noche, el Volcán, Los 4 elementos, el Árbol, el Jardín… mostrando su lado erótico que despierta las más candentes pasiones.

LA MUJER con contenidos como: el Cabello, las Nalgas, los Senos, la Vagina, la Boca… en una conexión sexual única.

EL HOMBRE con contenidos como: los Ojos, la Piel, el Pene… mostrando la pasión sin límites del erotismo varonil.

Y por último, LA PAREJA, con contenidos como: Amor a primera vista, Hombre y mujer, los Cuerpos, y Juntos.

Este libro, único en su género despertará las pasiones más ardientes con poemas eróticos que inspirarán tu libido.

Quieres más información? Contáctanos

Escrito por Edgar Molina